¿Solemnes? JAJAJAJAAAA

Odio la solemnidad.
Acabo de ver un documental de guerras mundiales.
Odio la seriedad.
Esa que algunos defienden malgastando vidas ajenas.
O incluso las suyas propias.
Son capaces de arrastrar hasta su muerte esa idea tozuda que se les ha metido en la cabeza.
“Patria”, “vencer al enemigo”, “defender la bandera”. ¿Sois idiotas?
Al final, firman una rendición o una victoria con toda la solemnidad posible. Todos con sus uniformes y mejores galas. Cada gesto estudiado. Todos de verdad creyendo que están haciendo algo auténtico y verdadero. Algo histórico. Saludando cada uno a su bandera con absoluta, creen, dignidad y honor. Luego la pliegan y la guardan en una cajita.
Idiota: ¿no te das cuenta de que lo que estás firmando, llámale paz, es el estado natural de las cosas y has sido tú y otros como tú, de aquí y de allí, solemnes idiotas y gilipollas, los que, quien sabe por qué, habéis considerado que una Guerra es una forma válida de defender vuestras ideas de idiotas?
Vuestra guerra ha fulminado vidas inocentes. ¿Qué causa vale más que UNA SOLA vida inocente? ¿Qué ideales defiendes y qué solemnidad y dignidad crees merecer cuando tu estupidez infinita ha matado miles de familias sin que entiendan siquiera por qué?

¿Por tu idea? ¿Qué idea, valiente desperdicio?
Lo siento, este es mi defecto (y ahora hablo de mí). No soporto las cosas SERIAS. Si veo algo serio me lo meriendo. Lo estropeo con una broma de mosca cojonera. Soy la mosca cojonera que hace que te rasques cuando te postras firme ante toda esa dignidad chapucera y ostentosa. Te juro que si por mi es, tendrás que rascarte la entrepierna mientras recibes homenajes por tu honor bélico majestuoso imponente suntuoso e impresionante (diccionario de sinónimos WordReference, es la leche) (¿ves? me pongo serio y me auto-saboteo). Por solemne ahora vas y te rascas la caja en plena condecoración, capullo.
La vida es otra cosa. Despierta compañero. La solemnidad no existe. Solemnidad es revestir de importante lo que tú y otros como tú habéis decidido que es importante. Pero ¿qué es importante? Nada que cause muertes de inocentes. “Muerte de un inocente” son términos contradictorios. Esa frase no debería existir. Muérete tú, cabrón culpable. Hacéos la guerra entre vosotros, generales, comandantes, presidentes, y dejadnos a los demás en paz. Nunca mejor dicho, EN PAZ.
En vez de competir con armas atómicas competid con HABAS o canicas, joder, como hacen los niños en el recreo. El que más consiga gana.
Apestáis. Vuestros solemnes uniformes y gorras con estrellas doradas son lo más RANCIO con lo que podemos toparnos la Sociedad. Sí, Sociedad, esta gente trabajadora que lo único que pretendemos es vivir en paz con los nuestros, con los demás, con nuestro trabajo, con nuestro consumo, con nuestro día a día… sin tener que mandar a nuestros hijos a una MIERDA de guerra absurda que huele a rancio y a EGO crecido de cuatro IDIOTAS IMBÉCILES por causas IMBÉCILES para defender una DIGNIDAD IMBÉCIL.
¿Qué mierda son los solemnes desfiles militares? Cientos de chavales andando alineados levantando sus pies hasta el culo del de alante para APARENTAR disciplina, APARENTAR yugo, APARENTAR poderío. ¿Poderío, imbéciles? Poderío es tirar adelante una família con lo poco que nos dejáis, mierdosos. Poderío es salir a la calle y que tus vecinos te saluden. Poderío es que la gente te aprecie. Poderío es saber apreciar tú a la gente, cada cual con lo suyo. Poderío es ayudar al prójimo, no matarlo. Y oye, prójimo somos TODOS menos tú, olvídate de las fronteras. Poderío es saber entender las necesidades de alguien y ayudarle a satisfacerlas sin esperar nada a cambio. Poderío es saber vivir sin dejar huella, sin molestar, sin PRINGAR a los demás con tus estúpidas estupideces.
Hitler se pegó un tiro. No me extraña. Final estúpido, el suicidio, para un hombre de vida estúpida.
Creer que tienes la verdad, como hago yo con este escrito, es estúpido. Pero oye, yo que propongo esta verdad, conmigo puedes reírte, puedes decirme que vaya sarta de gilipolleces que digo, y te aseguro que nos quedamos tan amigos. Ojalá me lo digas y así charlamos.
Pero no voy a pegarte un tiro a tí y a tu familia porque me digas que no tengo razón.
Eso hacen estos.
Eso hacen muchos gobernantes, rodeados de solemnidad. No pegan tiros quizá, y menos personalmente, pero arrastran a las masas hacia un holocausto, mayor o menor, pero holocausto. Es holocausto cualquier cosa que prive a las personas inocentes y honradas de tener una vida. Sí, “una vida”, sin adjetivos. Somos pueblo, y como pueblo queremos vida de pueblo: un trabajo, unas relaciones sanas, un consumo más o menos salvaje o racional pero sin molestar, una lucha diaria digamos ‘poco feroz’ pero satisfactoria. Sin ambiciones absurdas… No pedimos mucho.
Íros con vuestras guerras a tomar por culo. O mejor, dáos por culo entre vosotros y no nos pringuéis a los demás. BASTA BASTA BASTA YA de chavales uniformados desfilando alineados defendiendo VUESTRAS causas. Y cómo no, cómo no, vuestros beneficios.
Al final siempre resulta que tenéis un amigo que vende misiles y escopetas. De ahí todo.
Hermanos, no vayáis a la guerra. NUNCA. La vida de los gobernantes es una cosa, pobres, pero la vida de tu vecino es como la tuya. Tu vecino quiere una vida sencilla, entre seres queridos. Puede ser negro, judío, musulmán, chino, “japo”, catalán… Tu vecino quiere trabajar, quiere ser amado, quiere vivir en paz, quiere relacionarse contigo como habitante de esta esfera cósmica. Quiere probar, ¡ansía probar! la comida típica que le prepares, quiere disfrutar tus sanas tradiciones, quiere bailar contigo.
¿Se te ocurre otra vida mejor que la que tu quieres? Los que no entienden esta vida sencilla se desviven y malgastan su vida disfrazándose de solemnidad y enfrentando a unos vecinos contra otros. Y querrán arrastrarte a tí comiéndote la olla. No entienden su vida, no entienden La Vida, y pretenden que siendo muchos defendiendo y desfilando por algo, ese algo cobrará valor. ¡NO! NO TE DEJES LLEVAR.
Demuéstrales TÚ lo que es la solemnidad y la vida digna. La vida del pueblo. Tu vida de cada día. No hay otra vida que la vida sencilla, pues la vida se construye con pequeños pasitos, pequeños esfuerzos diarios: “toma, cariño”. Pero nada de movilizar masas. Todo aquél que necesite disfrazarse de solemne, es decir, ponerse un uniforme (bélico o de corbata) para APARENTAR dignidad…: dime tú, compañero, adivínalo, ¡grita! hermano… ES QUE NO LA TIENE. NO TIENE dignidad y por eso necesita disfrazarse. Puede postrarse y saludar ¡firmes! a su bandera, y por ello considerarse patriota, honorable, auténtico… PERO…
Pero, pero y ¡PERO!
Aplastemos a los idiotas imbéciles SOLEMNES con un ¡PERO!
Gritado por el pueblo desde su sabiduría.
Y sin levantar ni una escopeta.
Bzzzzzz (be fly cojonera, my friend!)

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