Aspectos

Es curioso ver como grandes y pequeños, ricos y pobres, mujeres y hombres, idealistas y confusos; antes de mostrarnos al mundo elegimos nuestro aspecto de forma no poco meticulosa.

Parece que nuestros apadrinados millonarios más, pues dedican su vida exclusivamente a perfilar su imagen… Han enfocado su existencia en lucirse ante el mundo (aunque sea el suyo propio). Necesitan envolverse.

Pero el resto tampoco nos quedamos cortos. Parece que nuestro aspecto define de un vistazo nuestra ‘raza social’, quienes somos, nuestra identidad.

Nos ahorra gran parte de la labor que sabiamente proponía Sócrates con su ‘conócete a ti mismo’: ese grupo social al que aspiras pertenecer cuando perfilas tu aspecto, te aboceta quien eres y de regalo te sugiere qué puedes hacer y qué no. Así hay que pensar menos.

Por un lado es triste ver como confiamos a esa fachada una parte importante de nuestra identidad, pero por otro es bonito descubrir que estamos ante una seña propia del ser humano en su conjunto, desde la tribu más primitiva hasta el civilización más avanzada. Pocos se libran. Todos nos acicalamos.

El aspecto da poder.

Estamos todos en el mismo ajo, y aquél que se cree distanciado del resto, ese que se cree independiente, debería por lo menos reconocer que arrastra consigo esas debilidades, esa dependencia.

Tiene gracia pensar en ese millonario sin escrúpulos, amo y señor de grandes imperios, esquilmador insaciable de su prójimo para satisfacer sus propios intereses; probándose cualquier prenda ante el espejo y cambiándosela porque le queda mal. No le gusta su imagen. Un acto tan humano y a la vez tan ‘cursi’, realizado por un hombre que endureció su humanidad para someter al mundo entero y postrarlo a sus pies… Va y se cambia de jersey para estar más guapo. JAJAJA

Seamos sinceros: Nadie se pone ‘cualquier cosa’. Todos fantaseamos ante el espejo y diseñamos, quizá unos más meticulosamente que otros, un tipo de identidad visual que queremos que nos represente de un vistazo.  Diariamente moldeamos nuestro ser hurgando en el armario.

No hay remedio, el mundo nos ha hecho así. Hasta los gatos se peinan.

Alguno se deja crecer un bigotito ridículo y piensa: “esto me dará carisma. Desde ahora viviré tras este bigotito.”, “Ya no soy el que era; ahora: yo soy mi bigote. ¡Temblad!”.

Como un niño con zapatos nuevos.

Epa, y esto me da título para un par de posts.

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Una respuesta a Aspectos

  1. rap dijo:

    i like is topic…

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