Lo sé, el título del sitio es escandaloso, pero intento explicarme. Por favor, lee aunque sólo sea esta Bienvenida.
Por la fuerza no podemos ganarles, además no apetece. Nosotros somos pacíficos.
Y parece que la Democracia, tradicionalmente nuestra única arma contra ellos, flaquea desde hace algún tiempo.
Así las cosas, creo que lo mejor es enfocar el asunto desde otro ángulo que nos beneficie a todos, que opinado sea de paso, podría ser el principal objetivo moral de cualquier ser medio inteligente.
Como es natural, a todos nos gusta la riqueza y la abundancia: los imprevistos surgen y es preferible solucionarlos con el mínimo esfuerzo y sin desequilibrios. Además, puestos a elegir, a todos nos gusta ‘lo bueno’.
El problema es que hay quienes no pueden evitar seguir acumulando riqueza.
Eso es preocupante pues resulta que el lugar donde vivimos tiene recursos limitados. Es decir, todo lo que uno acumula, se lo está quitando a otro. Si uno suma, el otro resta.
Aquí es donde ese problema de unos cuantos, el no poder parar de acumular, nos afecta a todos.
Subrayo tanto el ‘no poder’ porque es la clave de todo este asunto. NO PUEDEN parar de ganar y acumular. Muchos dirán que no paran porque no quieren, pero ¿qué sentido tiene acumular SIEMPRE?
¿Qué les pasa? Se supone que lo hacían para sentirse bien de alguna extraña forma… PERO todavía siguen acumulando.
Poseen todo lo que a mi modo de ver se puede poseer, y siguen. En su síndrome de abstinencia necesitan absorber TODO lo que hay, y aún insatisfechos, seguirán pidiendo MÁS.
Eso me preocupa. Primero, y pido disculpas por ello, desde un enfoque espiritual, pues ellos ven vacío lo que muchos vemos lleno, rebosante. Eso especialmente me produce cierta lástima, cierta sensación de desperdicio o desaprovechamiento de tiempo y oportunidades: Si ves lleno no te falta nada, si ves vacío te falta de todo y claro, quieres MÁS. Y esto me lleva a mi otra preocupación por esta singular tragedia: ¿tiene fin?
No puede ser que el que YA lo tiene TODO necesite tener MÁS indefinidamente. Es absurdo. ¿No será, entonces, que algo falla en la base misma del planteamiento? ¿A donde quieren llegar?
En este blog quiero reírme de todo esto. Quiero restarle importancia a esos ‘logros’ o triunfos de los que ellos tanto alardean pero que por lo visto no sirven para nada. Quiero hacerles ver que todo eso tan grande que ellos dicen que han logrado, no es nada, no sirve, pues ellos mismos lo demuestran cuando siguen haciendo lo que hacen y con ese grado de ansiedad tan exageradamente ridículo y enfermizo.
Digamos que la medicina que se están auto-medicando es inocua, pues su enfermedad sigue igual que el primer día. A la vista está.
Con todo esto, llegamos a una inevitable conclusión: Los millonarios no saben vivir.
Por eso nos necesitan.
Y nos necesitan no por nada en especial. No somos ni más listos ni más tontos. Sencillamente es que nosotros no padecemos su enfermedad, o por lo menos en ese grado absurdo. Vivimos sanos, libres de ese yugo, y como no, felices. Y no hay otra cosa.
pásalo
Bienvenido/a.
Si quieres aportar algo o escribir lo que se te ocurra estoy absolutamente abierto a ello. Es más, cuanta más gente entienda y difunda este concepto de ‘enfermedad del millonario’, más posibilidades tendremos de curarles; y así, que aprendan a vivir de una vez y nos dejen en paz.
Y nunca mejor dicho.
La enfermedad del millonario es la misma enfermedad que tiene un ludopata no razona y sigue jugando.
Tenemos de conseguir que este mundo se vuelva mas humano y ayuden a los enfermos estos, que nos estan destruyendo.
Exacto.
Yo creo que hay que empezar a hablar claro de una vez acerca de su enfermedad. Que los millonarios sean como apestados de la sociedad. De tal manera que los que ahora son niños ni siquiera piensen en la posibilidad de convertirse en uno de ellos, por lo menos dominando y aprovechándose del prójimo.
Hoy día con la red hay muchas maneras de valorar la capacidad, el talento y la valía de las personas. El dinero ya no lo es todo.
Amasar tanta fortuna y seguir queriendo más es absurdo, ridículo, enfermizo. Y lo peor de todo, ¡es contagioso!, aunque ellos mismos demuestran que sirve de poco, pues siguen viviendo con absoluta ansiedad por poseer y dominar todo lo que ven.
Más que traerles paz, el dinero y el poder los tiene permanentemente esclavizados.
Son almas perdidas.
Saludos y gracias por comentar.
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Admito que estoy totalmente de acuerdo con tu artículo. El problema es que de alguna u otra forma casi todos, al menos en la ciudad donde vivo, somos millonarios. Comparemos si no cualquier europeo con Zambia o Haití. La pregunta es realmente ¿con qué patrimonio hay que contar para ser millonarios?. Aun así queremos más y más, trabajamos horas y horas e incluso metemos a nuestros hijos de cuatro meses en guarderías para ganar más y más (tal vez cien o doscientos euros más; o tal vez quinientos o mil más; o tres mil o diez mil más;…). ¿Dónde está la linea?
Cierto.
Hemos mordido el anzuelo. Esos magnates que no han comprendido el mundo y que viven temerosos de las mismas dudas existenciales que todos tenemos y por ello han tenido que rodearse de poder y opulencia para disimularlo, nos han contagiado su criterio: consumismo, apariencia, poder, control.
Nos venden esa vida por todos los medios posibles, y nosotros hemos picado.
Y a la par, como existen organizaciones internacionales que en teoría velan por los derechos humanos, dejamos esa tarea en sus manos y nos desentendemos diciendo: cada cual que haga su trabajo.
Es ahora, poco a poco, que estamos viendo que todas esa organizaciones, la verdad, no son todo lo eficaces que uno esperaría.
Creo que la única salida es, como digo, cambiar el enfoque. Ver a los magnates-millonarios como lo que son, seres existencialmente miedosos, y con ese cambio de enfoque también cambiar nosotros mismos y hacer menos caso de sus ‘enseñanzas mediáticas’.
Saludos y gracias por leer y comentar.